Me
doy cuenta de que tengo una contracción. Ya hacía una semana
que tenía contracciones por la noche que paraban al
acostarme. Así que no me hago ilusiones. ...Al poco tiempo
otra contracción, me siento en el escritorio, delante del
teléfono y miro el reloj. ¡Pero si tengo más!
¡Fantástico! ¡Cada tres minutos! Llamo a Gloria.
Durante una contracción sale un poco de
sangre ¡Ahora sí que estoy de parto! Llenemos la piscina que
habíamos preparado en la sala del comedor. Agustín, calienta
el agua y empieza el paseo con los cubos. Gloria ha llegado.
Estoy delante de la chimenea, entre contracción y
contracción enciendo dos velas y apago la luz. Pongo música.
Estoy contenta. Por fin ha llegado el día esperado. Pronto
conoceremos a Julia.
Pasan los minutos. La piscina está
preparada. Las contracciones se van juntando. Es fantástico.
Estoy sola. Gloria va y viene. El corazón de Julia late
perfectamente. Julia está bien.
El agua está caliente. ¡Qué bien se
está en ella! Viene una contracción. Descanso. Casi me
aburro. Tengo ganas de tener muchas. Estoy sola de nuevo.
Agustín ¿qué hace?, trae el último cubo de agua. Estoy
bien. Muy bien. Él pasea. Estoy en el cielo. Totalmente
despreocupada de mi entorno. Todo es íntimo.
El agua me agobia. Tengo calor. Las
contracciones molestan. No sé dónde apoyarme en la piscina.
Agustín me pregunta si quiero que entre. No. Me levanto. Una
contracción. No sé como colocarme. Me apoyo en la pared. Me
siento en el agua. Otra contracción. En el parto de Eudald me
gustaba que Agustín me apretara el sacro, ahora prefiero una
caricia suave. Me levanto
Agustín está conmigo. Me agacho. ¡He
roto la bolsa de las aguas! ¡Estoy contenta! Me apoyo en la
chimenea, es la medida perfecta. Otra contracción. Y otra.
¡Y otra! ¿Qué pasa? Están cabalgando una tras otra.
Noto una presión. Gloria: ¿puedo pujar?
Bien, acompaña solamente, déjate llevar.
Se está acelerando. Las contracciones son
más seguidas. Surge un gemido de desahogo. ¿Cómo puede ser?
No puedo creer que la cabeza de Julia ya esté ahí. ¡Esta
presión que siento! ...Sí, es su cabecita.
Eudald se acaba de despertar: "Papá,
vísteme". No es posible que Julia ya esté tan cerca.
Agustín me hace de sillita. Gloria, con un espejo me enseña
la cabeza de Julia. Julia está coronando. ¡No lo podemos
creer! ¡Estoy contenta, muy contenta!
Gloria me mira, la miro. "No
aprietes". No aprieto. Veo la cabeza de Julia. Sé que es
para que no me desgarre. Es fantástico.
Eudald está allí. Agustín detrás de
mí. Este momento es mágico. Lo siento. Lo vivo. Lo saboreo.
Ya sale la cabecita de Julia. Tranquila. Masajeo su espalda.
No llora. Tranquila. Lame mi pezón.
Nunca olvidaré el gusto y el recuerdo que
quedan. Inmejorable.
Rosa.